“Mis rizos de oro, mis sueños de mar, quiero pisar tierra, reír y bailar. La torre es de piedra, pero el alma es de sol, ¡ay, cómo enreda la vida el amor!”
Gothel, al envejecer de golpe, cayó al vacío convertida en polvo. Rapunzel regresó al reino. Sus padres, el rey y la reina, la abrazaron sin necesidad de corona. Félix ya no robaba: se convirtió en pintor de farolillos. Y cada año, en la noche de las Luces Flotantes, Rapunzel soltaba un farolillo blanco con una carta:
—Trato hecho, princesa del armario —bromeó él. Huyendo de Gothel (que había descubierto la fuga), Rapunzel y Félix llegaron a un pueblo blanco con buganvillas rojas. Allí, en una taberna, se toparon con una banda de rufleses con corazón de oro: un acordeonista tuerto, un gigante melancólico y una cocinera que lanzaba cuchillos.
Here’s a story titled: (Tangled: The Kingdom of Sun and Moon) Prólogo: La Flor de Oro Hace siglos, en la costa de Andalucía, una gota de sol cayó del cielo y floreció en una cueva escondida. Esa flor dorada podía curar cualquier mal, pero también otorgaba juventud eterna. La hechicera Gothel, vieja y olvidada por el tiempo, la descubrió y la escondió en lo alto de un torreón de piedra blanca, en medio del mar Mediterráneo.
Pero Rapunzel, por primera vez, no usó su cabello para sanar. Lo usó para atar a Gothel y decir:
—Si no puedo tener tu magia —gritó Gothel—, ¡nadie lo hará!
Y se besaron. Pero al hacerlo, el cabello de Rapunzel brilló más que nunca, revelando un secreto: el beso verdadero tenía el poder de liberar la magia… pero también de romper el hechizo de Gothel. Gothel apareció furiosa. Encadenó a Félix y arrastró a Rapunzel de regreso a la torre. Pero Rizo, el camaleón, liberó a Félix, quien llegó justo cuando Gothel intentaba cortar el cabello de Rapunzel.